BROWNIE

   Es un tópico que los americanos comen mal, pero la verdad es que tienen recetas francamente buenas. He probado varias versiones de este postre y al final, con unas pequeñas variaciones, me he quedado con ésta que descubrí en el blog El monstruo de las galletas. En mi casa ha sido todo un éxito (hay que decir que son muy golosos y muy chocolateros).





INGREDIENTES:
  • 250 gramos de mantequilla
  • 140 gramos de chocolate para fundir (a mí me gusta Nestlé postres negro)
  • 4 huevos
  • 125 gramos de azúcar blanco
  • 125 gramos de azúcar moreno
  • 120 gramos de harina
  • 1 pizca de extracto de vainilla (la punta de una cucharita)
  • Nueces troceadas (la cantidad al gusto)

PREPARACIÓN:
  • Precalentamos el horno a 180º C.
  • Derretimos la mantequilla en el microondas durante un minuto a máxima potencia. Le añadimos el chocolate troceado y lo removemos. Si el chocolate no se funde completamente, lo volvemos a meter en el microondas 20 segundos, volvemos a remover y si es necesario repetimos la operación.
  • En un bol echamos los azúcares, la vainilla y los huevos y los batimos con varillas manuales (no tienen que quedar espumosos porque el brownie no tiene que crecer ni quedar esponjoso).

  • Añadimos el chocolate y mezclamos.
  • Incorporamos la harina y removemos con las varillas o con una espátula.
  • Ponemos papel vegetal en el fondo de un molde rectangular.
  • Vertemos un poco menos de la mitad de la masa y sobre ella añadimos nueces troceándolas con la mano (la cantidad depende de nuestro gusto) (también podemos añadir las nueces a la masa).
  • Echamos el resto de la masa e introducimos en el horno durante 20 minutos (para comprobar que está listo pinchamos con un palillo (TIENE QUE SALIR UN POQUITO MOJADO DE MASA) y  comprobamos que la superficie del brownie tenga una costra).
  • Sacamos del horno y dejamos enfriar.
  • Lo podemos servir troceado en porciones cuadradas con helado de vainilla por encima y chocolate fundido sobre éste. Solo también está de muerte y de vicio, y templado... ni os  lo cuento.











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